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El auge de los compradores polacos en el mercado inmobiliario español

Los inversores polacos consolidan su presencia en España, adquiriendo más de 4.000 viviendas en 2025, con especial preferencia por la Costa Blanca y la Costa del Sol.

El auge de los compradores polacos en el mercado inmobiliario español

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El creciente interés de los compradores polacos en España refleja una nueva generación que busca calidad de vida y oportunidades de inversión en la Costa Blanca y Costa del Sol.

En un contexto de creciente interés por el mercado inmobiliario español por parte de inversores extranjeros, Polonia ha logrado consolidar una presencia destacada. El notable crecimiento económico polaco de las últimas décadas ha impulsado el bienestar de sus ciudadanos, permitiéndoles acceder a una meta cada vez más inaccesible para muchos españoles: la compra de una vivienda.

El papel creciente de Polonia en el mercado inmobiliario español

El fuerte crecimiento económico y el aumento salarial en Europa del Este y los países bálticos, junto con la evolución positiva de la bolsa polaca, han generado un fenómeno interesante: el regreso de los polacos a España, esta vez como inversores. Tras años de disminución en el número de ciudadanos polacos residentes en España, quienes llegaron a principios de los 2000 para trabajar en sectores como la construcción o la industria, ahora la tendencia se invierte. Los polacos han pasado de ser mano de obra económica que fortalecía la economía española a convertirse en inversores acomodados que buscan diversificar su patrimonio, además de profesionales cualificados que prefieren climas más cálidos.

En la última década, la cuota de compradores polacos en el mercado inmobiliario español ha crecido sistemáticamente, partiendo de un modesto 1,23% en 2016. Este aumento, que se ha triplicado, representa miles de viviendas adquiridas anualmente por inversores polacos. Solo en los últimos cinco años, se han registrado 15.585 operaciones de compraventa realizadas por ciudadanos de Polonia.

Según datos recientes del Registro de España, en 2025 los polacos adquirieron 4.136 viviendas, cifra prácticamente igual al récord del año anterior. Durante ese año, la cuota media de compradores polacos entre los extranjeros fue del 4,26%, alcanzando un máximo del 4,63% en el tercer trimestre. Esto les situó en el octavo lugar del ranking, liderado por británicos (7,96%), seguidos por alemanes (6,52%) y neerlandeses (6,31%).

Preferencias de los compradores polacos

Muchos compradores polacos enfrentan el dilema de elegir entre una vivienda en Varsovia o una propiedad en la costa española con clima agradable y todas las comodidades, por un precio similar, sin renunciar a sus responsabilidades profesionales. Por ejemplo, los pisos en la Costa del Sol están disponibles desde 350.000 euros, un coste comparable al de un apartamento en la capital polaca. Según la empresa Agnes Inversiones, especializada en clientes polacos, la mayoría de los inversores buscan propiedades con precios entre 450.000 y 1,5 millones de euros.

El crecimiento económico polaco ha fortalecido a una élite empresarial que inicialmente mostró interés por inmuebles en países europeos más cálidos. Tras la pandemia, este interés se ha extendido a profesionales bien remunerados, impulsado por la generalización del trabajo remoto y la proximidad de conflictos bélicos en las fronteras polacas.

El aumento salarial, la expansión de la clase media y una economía sólida han generado una nueva generación de compradores con capacidad y confianza para invertir en el extranjero. Mientras los precios inmobiliarios suben en ciudades como Varsovia, Cracovia o Gdansk, muchos inversores encuentran en la Costa del Sol o la Costa Blanca una mejor relación calidad-precio.

Por qué la Costa Blanca y la Costa del Sol atraen a los polacos

Entre las zonas preferidas por los compradores polacos destaca la provincia de Málaga, que se ha convertido en un polo de atracción para grandes empresas como Google, IBM o Accenture. Esto también atrae a “nómadas digitales” que buscan combinar su actividad profesional con una alta calidad de vida.

La Costa Blanca también gana popularidad entre los polacos. Hace dos décadas, las calles de Benidorm estaban dominadas por británicos y alemanes, pero hoy en día en algunas áreas predominan ciudadanos de Europa del Este y países bálticos.

Para muchas familias y jubilados polacos, adquirir una vivienda en España representa acceder a un estilo de vida diferente, casi exótico, en un país cercano tanto geográfica como culturalmente. La afinidad religiosa, ya que tanto polacos como españoles son mayoritariamente católicos, también contribuye a esta conexión.

Otro factor clave es la búsqueda de estabilidad y seguridad. España ofrece un mercado inmobiliario consolidado, un marco legal relativamente estable —aunque con algunos cambios recientes que podrían complicar la inversión—, un entorno seguro para las familias y una infraestructura sanitaria y de servicios fiable. La Costa Blanca, en particular, se ha ganado la reputación de ser uno de los mercados inmobiliarios más seguros del Mediterráneo.

La accesibilidad también es fundamental. Las conexiones aéreas entre Polonia y Alicante se han ampliado notablemente, con vuelos directos desde Varsovia, Cracovia, Breslavia o Gdansk al aeropuerto de Alicante-Elche, y un aumento de aerolíneas de bajo coste que facilitan el acceso a España en pocas horas.

El crecimiento de la demanda ha favorecido la formación de comunidades polacas cohesionadas. Restaurantes, tiendas, asociaciones culturales y redes sociales permiten a los recién llegados integrarse sin perder el vínculo con su país. En localidades como Torrevieja, Alicante, Calpe o Altea ya es visible una presencia polaca significativa, lo que facilita la adaptación y genera confianza en los nuevos compradores.

Trabajo remoto y estrategia de inversión

El auge del trabajo remoto ha sido un punto de inflexión. Muchos profesionales polacos ya no están atados a oficinas en ciudades como Varsovia o Poznan, lo que les permite trabajar desde cualquier lugar de Europa. Para ellos, comprar una vivienda en la Costa Blanca o la Costa del Sol significa combinar trabajo y calidad de vida: disfrutar de vistas al mar, aire fresco durante todo el año y un clima suave que sustituye los inviernos fríos.

Este cambio ha convertido lo que antes era un lujo en una opción más accesible. Para muchos compradores polacos, adquirir una vivienda en España no solo es un placer personal, sino también una oportunidad de inversión. Usualmente utilizan la propiedad durante parte del año y la alquilan el resto, creando una estrategia flexible que combina descanso e ingresos.

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