En noviembre de 2025, las compraventas de vivienda en España retomaron la senda positiva tras dos meses de descenso. El número de operaciones aumentó un 7,8% interanual, alcanzando un total de 58.546 transacciones, la cifra más alta registrada en un mes de noviembre desde que el Instituto Nacional de Estadística (INE) comenzó a recopilar estos datos en 2007. Sin embargo, esta cifra representa 9.200 operaciones menos que en octubre, mes que marcó el máximo anual de 2025.
Incremento destacado en vivienda de segunda mano y obra nueva
Según los datos del INE, el crecimiento interanual se explica principalmente por el aumento en las compraventas de vivienda de segunda mano, que crecieron un 8,9% hasta alcanzar las 45.804 operaciones. Por otro lado, la vivienda de obra nueva también experimentó un crecimiento, aunque más moderado, del 4,1%, con 12.742 transacciones. Un estudio de Fotocasa Research revela que el 20% de los potenciales compradores solo está interesado en adquirir vivienda nueva, mientras que el 65% considera esta opción en algún momento del proceso de compra.
A falta de los datos definitivos de cierre de año, el ritmo actual, cercano a los 60.000 contratos firmados mensualmente, apunta a que 2025 podría convertirse en el mejor año para la compraventa de viviendas desde 2007, cuando se registraron 775.000 operaciones. Los expertos de Fotocasa atribuyen esta "edad de oro" del mercado inmobiliario a varios factores: los bajos tipos de interés, la confianza creciente de los compradores, el elevado nivel de ahorro de los hogares y unas condiciones hipotecarias mucho más favorables.
Perspectivas para 2026: tipos de interés, Euríbor y oferta limitada
De cara a 2026, mantener el nivel de 60.000 compraventas mensuales dependerá en gran medida de la evolución de los tipos de interés y la estabilización del Euríbor alrededor del 2,5%. Aunque la financiación seguirá siendo accesible, se espera que las entidades bancarias reduzcan la competencia comercial intensa y opten por productos hipotecarios más prudentes, adaptados a un escenario de mayor estabilidad monetaria. Esto podría provocar una ligera desaceleración en el ritmo de ventas respecto a los máximos alcanzados en 2025.
Además, la persistente escasez de oferta a precios competitivos continuará siendo un freno estructural para el mercado, dificultando que los compradores encuentren viviendas que se ajusten a sus presupuestos.
